En este mes, en el que no he salido para nada más que para comprar el pan, he visto que, a pesar del tiempo libre del que dispongo, no ha cambiado exponencialmente mi número de lecturas. Es decir, además de hacer más cosas, las ganas no han sido tan altas como hubiera querido. Sin embargo, he hecho un gran esfuerzo, ya que Veroworld es mi forma de salir de casa, sin tener que incumplir las normas del confinamiento. Y el esfuerzo ha tenido una recompensa de lo más inesperada: no sólo le he vuelto a dar una oportunidad a los audiolibros, sino que además he vuelto a intentar un libro, que no terminé en enero, ¡¡¡y así he acabado con mi primera saga del año!!! Así el objetivo lo he vuelto a reconducir, porque este mes me he dado cuenta de que he empezado demasiadas sagas, y aunque hay otras que quiero empezar, este año, salvo que me las acabe todas de golpe, no empezaré otra nueva. ...